Zero waste en la compra diaria: cómo organizar el mercado con bolsas de lino
Plegar, pesar y guardar sin generar residuos en cada visita
Ir al mercado con bolsas propias cambia el orden de la mañana. Antes de salir, dos o tres piezas de lino dobladas ocupan el mismo hueco que un pañuelo en el fondo del bolso. En el puesto, las frutas y verduras se pesan directamente dentro: el tendero tara la bolsa vacía, la llena y vuelve a la balanza. No hay plástico que se rompa al llegar a casa ni una segunda bolsa esperando en el cajón de la cocina.
El lino deja pasar el aire, así que la humedad no se queda atrapada entre las hojas y los vegetales aguantan mejor hasta el día siguiente. Al volver, cada bolsa se vacía, se sacude sobre el fregadero y se cuelga un rato antes de doblarla. Ese gesto breve, repetido cada semana, convierte la compra a granel en una rutina ordenada y sin residuos.